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Sobre

PEPITA GRILLO

De noche, antes de dormir, nos contaban cuentos y, a su vez, se los hemos contado a nuestros hijos y nietos, porque esto de contar cuentos, conocidos e inventados, es uno de los principales asombros más esperados cuando uno aún cree que todo pudiera ser verdad.

Y lo es. Y por eso es más que de agradecer que una compañía como Cía. Sin Fin siga deleitando con sus cuentos, con sus historias, con sus personajes, vivos, de carne y hueso, de noche y de día, por un Sin Fin de escenarios esos cuentos mágicos que pueden sentirse y, yo diría, que hasta olerse, reírse con ellos, participar, hacer vivos los sueños y, haciendo el efecto contrario de los cuentos de cama, que son para dormir, para despertar a los jóvenes espectadores, hablarles de valores, de amistad, de solidaridad, de tolerancia, con humor y canciones, con participación activa, con luz más allá de las candilejas.

, Compañía Sin Fin nos trae ahora un personaje arrolladoramente activo, para que nuestra conciencia esté en calma, aunque haya goteras, aunque nos persiga un lobo al que solo hay que comprenderlo, para que busquemos protección en quien nos quiere bien, para que si nos equivocamos lo tengamos presente como enseñanza, para acercarnos al corazón de los niños y los que aún no han perdido su infancia.

Pepita Grillo es Rosi Tejera, que canta, que desprende humanidad a raudales, que se llena de vida, que está atenta a los mínimos detalles pasando por alto los detalles mínimos, es decir, dándole importancia a los sentimientos, a la imaginación, a la alegría, al positivismo.

Con una espectacular escenografía diseñada por Luciana Casenave, Rosi Tejera va desgranando el texto de Ángel Solo con todo su desparpajo, germinando en un personaje entrañable, cercano y, como no podía ser menos, alocado y divertido. Es un gran trabajo que asume ella sola en el escenario, bueno sola, sola no, porque también está una intérprete con su lengua de signos para hacer más accesible la función y, por supuesto, la dirección de Alaitz Cabriada y la escénica de Carlos Hidalgo que también firma la música, y hasta nos ofrecen una coreografía de claqué de Esperanza Guirado. Imposible sustraerse a las voces en off de los inmensos, Ángel Jodra y Luis Miguel Domínguez. En definitiva, que entramos en el mundo de Pepita Grillo invitada por ella misma, con el rigor de los grandes montajes infantiles que tanta falta nos hacen.

Me gusta que me cuenten cuentos para despertarme. Para que me recuerden aquellas orillas de la cama, donde mi madre o mi padre me contaban Los Tres Cerditos, y La Caperucita Roja y que la teatralidad oral no se pierda, acercándonos a la espontaneidad de los niños y todo se convierta en un libro de Greta, un cuaderno donde anotar estas experiencias y estas espumas, y una Pepita Grilla grite, gri, gri, que los sueños son hermosos, que la colaboración da sus frutos, y las preguntas sean con canciones, y llueva sin agua, y el retrato de un mi abuelo hable dándome consejos, y pudiéramos resolver todos los problemas y los enigmas, no solo de los cuentos, sino de la humanidad entera.

 

por Alberto Morate | Ene 27, 2026 | Reseña, Teatro |

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